Momentos
Tan fea que es la fachada de subirach, he resucitado de un coma neurótico entre pajaritos cantores madrugadores.
Ahora a los pies de un edificio de aquellos que posiblemente ildefons cerda imagino para su eixample, me encuentro aturdido.
Y cuando comienzas a compartir los segundos que hacen días al lado de otro ser las virtudes y los defectos se nos muestran de una manera cruda.
Llega un momento en que eres tal y como dios te trajo al mundo y te olvidas que ya no estas solo, ahora eres un binomio y los problemas se han elevado al cubo.
Cuando una de las incógnitas eleva los problemas de manera individual, los problemas crecen hasta un infinito inimaginable, haya donde los puntos y las líneas dejan de existir.
Pudiera seguir entre metáforas sin sentido, pero el punto es que solo quiero decirte que “lo siento mucho”. No tengo cara para afrontarte, pero sigo a los pies del edificio escuchando a los pajaritos y viendo en el reflejo de tu portal la fachada tan fea de subirach.