El pibe que arruinaba las fotos [Hernán Casciari]

Florencia, en su primera juventud, escribía frases en la madera y en el marco, con rotuladores de mil colores. Y también hacía dibujitos cursis.

—Si lo amas déjalo libre —leí ahora—, si regresa siempre fue tuyo y si no viene nunca lo fue.

También había esta otra:

—Amor no es mirarse el uno al otro en los ojos, sino mirar los dos a la misma dirección —y ésta estaba rematada con unas flechas de colores lila, púrpura y rosa fuerte, y un corazón partido por la última flecha. Mi hermana no tenía una puerta, tenía un blog de MSN.